¿Qué pasa cuándo narramos nuestras vivencias?
- mriveroandere2
- 7 feb 2021
- 2 Min. de lectura
A mí desde siempre me ha gustado escribir pero ahora en el mundo de la maternidad se ha convertido en algo mágico.
Desde mi vivencia y mi experiencia profesional he encontrado la necesidad de relatar y narrar aquellas cosas que nos suceden en la maternidad en los distintos caminos que tenemos que transitar.
La maternidad en nuestra sociedad occidental ha sido idealizada; envuelta en felicidad y cosas buenas. Pero la maternidad esta muy lejos de ser solo eso.
Todo en la vida tiene sus polos (luz y obscuridad, frío y calor, etc...) y en la maternidad también los encontramos.
Las búsquedas de embarazo muchas veces son complejas, hay muchas mujeres que tienen que pasar por infinidad de tratamientos y pruebas para poder llegar a un embarazo y en ocasiones ni siquiera así lo consiguen.
Una de cada cuatro mujeres vive una muerte gestacional, su bebé nace sin vida, muere al poco tiempo de nacer o decide hacer una interrupción.
Hay muchos embarazos con vivencias dolorosas. Muchas mujeres experimentan ansiedad, depresión, psicosis entre muchas otras afecciones de salud mental.
Hoy en día hay muchos partos llenos de violencia obstétrica. Se genera un trauma ante un momento vital como es el nacimiento de nuestros hijos.
Durante el postparto hay muchas mujeres sufriendo en silencio, trastornos mentales que muchas veces aparecen y que muchas callan por no sentirse juzgadas.
Silencio, soledad, falta de empatía, compasión, cuidado, información, prejuicios, juicios rodean a las mujeres y a la maternidad.
Que difícil es hablar cuando algo implica malestar o dolor, por otro lado que fácil es hablar cuando algo implica felicidad y celebración.
No, la maternidad no es un camino rosa. Es un camino transformador que revoluciona todos los aspectos de tu vida independientemente de lo que sea que te haya tocado vivir, lleno de aprendizaje, muchas veces dolor, agotamiento y crecimiento.
Es maravilloso y es durísimo a partes iguales.
Por esta razón me gusta escribir de estas partes obscuras que nadie quiere ver ni acompañar. En cada una de mis palabras siento que hay miles de mujeres hablando también, todas aquellas que por su historia y situación tuvieron que callar sus palabras. Narrar y relatar vivencias silenciadas, acalladas por otros hace que poco a poco la sociedad cambie.
En ese cambio comienza a existir una mirada distinta, nos vamos sintiendo menos solas y nos encontramos. Tejemos redes que nos permitan expresar, cuidarnos y amarnos también ahí en el dolor y en el malestar.
Además, permitimos a otros empatizar, entender y acompañar. Sostenemos el malestar y crecemos todos.
Te invito si así lo sientes, respetando tu momento y proceso a escribir lo que sea que te haya pasado. Poner palabras y sacarlo es el primer paso para empezar a sanarlo.
Hablando una hablamos todas.
Si quieres escribir, te leo y acompaño.
Gracias por leerme sin juzgar.



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